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El Buceo en Majahual

El Sistema Arrecifal Mesoamericano constituye la mayor barrera coralina del hemisferio norte y la segunda de todo el planeta. Desde las Islas de la Bahía, en Honduras, a la isla de Contoy, en México, se alza a lo largo de 1.000 kilómetros sobre las claras aguas del Caribe. Algunos segmentos poseen una antigüedad de hasta 4 millones de años. Forma el hábitat de más de 65 especies de corales pétreos, 350 especies de moluscos y más de 500 especies de peces. ]Es, además, un refugio vital para numerosas especies protegidas o en peligro de extinción, entre las que se cuentan las tortugas marinas (tortuga verde, tortuga carey, tortuga boba y tortuga laúd), la caracola reina, el manatí caribeño, el cocodrilo americano, el cocodrilo Morelet, el coral cuerno de alce y el coral negro.

La sección correspondiente a la Costa Maya, comprendida entre Punta Herrero-Majahual-Xcalak, es una de las que mejor se han preservado dada la mínima presión medioambiental de las pequeñas y escasas poblaciones del litoral. El gobierno mexicano realiza regularmente campañas para concienciar a los pescadores de la importancia de cuidar el arrecife mediante el uso de prácticas pesqueras no agresivas. Por otro lado, el buceo deportivo apenas inició en la zona durante la década pasada y su incidencia resulta muy baja. El estado de salud del arrecife es óptimo.

En una inmersión cualquiera será muy probable ver tortugas, morenas, tiburones gata, rayas, litódidos, langostas, barracudas, meros y el rico muestrario de peces tropicales del Caribe: peces ángel, mariposa, loro, lábridos, chitas, damisela, cirujanos… nadando en cardúmenes, acercándose curiosos o jugando al escondite entre los jardines de coral. Los aficionados a los moluscos y los nudibranquios no se sentirán decepcionados pues abundan coloridos especímenes que suelen encontrarse alimentándose en las grandes esponjas de arrecife y las gorgonias. El número de especies coralinas –blandas y duras- es generoso y ayudan a crear ese decorado submarino que tanto se parece a un sueño: corales cerebro, hongo, lechuga, cuernos de alce, abanico, cactus y el preciado coral negro, entre tantos otros. Sin embargo, muchos animales -como el pulpo, la morena panal, langostas y otros crustáceos- permanecen inactivos durante el día, esperando a la oscuridad para salir de sus escondites. Por ello, los buceos nocturnos aportan una visión totalmente distinta y complementaria del arrecife.

Morfológicamente, la mayor parte de la Costa Maya está compuesta por dos murallas que avanzan paralelas, aunque a distinta profundidad. La más somera crea la rompiente que puede verse desde la orilla. Comienza, por tanto, en la superficie y desciende hasta los 15-18 metros en un talud con una inclinación de 45º. Sigue un fondo arenoso cuya distancia al segundo corredor varía de un área a otra. Arrancando desde los 15 metros, esta muralla exterior baja escalonadamente o en ladera (los muros no son frecuentes) hasta un desplome vertical que se presenta a los 50 metros y sigue para alcanzar profundidades abisales. En esta segunda barrera es común encontrar una ligera corriente que normalmente sigue dirección norte, aunque a veces sorprende por ser más fuerte y correr hacia el sur.

Con ciertas excepciones, la mayoría de los sitios no presentan complicaciones técnicas para los buceadores menos experimentados y resultan magníficos para iniciarse en la aventura del buceo realizando el curso Open Water.